El lado positivo de la crisis de la mediana edad

¿Que la crisis en la mediana edad tiene un lado positivo? Suena contradictorio, ¿verdad? Tradicionalmente se pensaba que tener un buen empleo, casarte con tu primer amor, tener 2,2 hijos y jubilarse, era sinónimo de una buena vida. Y quizá lo sea. Es lo que se considera el sueño americano.

Pero también pudiera ser la pesadilla americana.

El lado positivo de la crisis de la mediana edad

Hoy en día cambiamos de trabajo e incluso de pareja varias veces en la vida y el estigma del divorcio y de cambiar de trabajo y de profesión no es tan grande como en los años 60 ó 70.

Aún así no es fácil volver a empezar, sobre todo después de una crisis traumática como un divorcio o el desempleo. Tengo muchos amigos que no soportan su trabajo, o bien están divorciados, solteros y se sienten solos en la mediana edad. Odian su profesión y me dicen que no son capaces de encontrar pareja, ni siquiera a través de los servicios que hay en Internet. Me pregunto por qué pasa esto, porque conozco a mis amigos, son estupendos y serían un buen partido.

Pero según cumplimos años, nos hacemos más maniáticos. Y quizá según alcanzamos la década de los 40 y 50, nos acostumbramos a  una determinada manera de vivir, adquirimos prejuicios e ideas preconcebidas que nos negamos a cambiar. Esto nos impide ser abiertos, más tolerantes hacia los demás, abandonar vicios, y puede convertirse en una gran barrera.

Sé por experiencia que esto no tiene por qué ser así. En la mediana edad, cambié mi vida por completo y fue lo mejor que pude hacer. Fue fantástico, pero no fácil. Después de divorciarme volví a la universidad y empecé una nueva carrera profesional. Me sentí renacer. Después de veinte años de siempre hacer lo mismo, me pareció refrescante descubrir nuevos mundos e ilusionarme de nuevo por la vida. Aprendí a mirar el mundo como si fuera joven otra vez.

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El lado positivo de la crisis de la mediana edad

En su libro Let Your Life Speak, Parker Palmer sugiere que estudiemos nuestras faltas. Todos tenemos defectos. Palmer dice que deberíamos aprender a vivir con estas faltas, pero para ello primero debemos ser conscientes de las mismas. Sólo así podremos evitar que interfieran con nuestra vida y relaciones. Nadie es perfecto, desde luego. Pero con esta nueva actitud, uno puede ser más tolerante con los demás. Así será más fácil encontrar pareja, hacer nuevas amistades e incluso emprender un nuevo rumbo profesional.

La clave para seguir adelante es cerrarse a las críticas externas. Hacer oídos sordos a quienes nos dicen que hay que casarse de por vida, seamos o no felices, o que hay que aferrarse a un mismo empleo o profesión para siempre. Quizá eso funcionó para nuestros padres, y quizá le resulte a algunas personas. Pero vivimos en otra época. Es bueno cambiar. No escuches a quienes te digan que hay que hacer las cosas como se hacían hace uno o dos siglos. Aprende a marcar tu propio ritmo. Encuentra la independencia personal. Una crisis en la mediana edad es el momento perfecto para perseguir los sueños que abandonaste hace ya tiempo.

En la década de los cuarenta y los cincuenta ya no somos aquella persona joven e idealista de la veintena. Surge una personalidad más cautelosa y pragmática. A veces es difícil cambiar el rumbo a mitad del camino de la vida, pero se puede hacer. Tómate un tiempo para recuperar la perspectiva y reevaluar tus prioridades. Sólo así podrás volver al terreno de juego con una actitud positiva y energía renovada, y descubrirás que merece la pena seguir viviendo con alegría.

Una crisis en la mediana edad, la pérdida del trabajo o del amor, nos obligan a examinar la vida de nuevo. Por mucho que te intenten vender que hay que vivir la vida de una determinada manera, plantéate qué es lo que realmente quieres hacer. Si tus hijos son ya mayores quizá puedas ya viajar, o empezar ese negocio que siempre soñaste. Quizá, como hice yo, es el momento de volver a la universidad y graduarte.

Pero si te quedas igual que siempre y no te gusta dónde estás, eso puede desembocar en depresión. Vamos, anímate y replantéate tu vida. ¡Empieza ya tu segundo acto!

La clave para seguir adelante es cerrarse a las críticas externas. Hacer oídos sordos a quienes nos dicen que hay que casarse de por vida, seamos o no felices, o que hay que aferrarse a un mismo empleo o profesión para siempre. Quizá eso funcionó para nuestros padres, y quizá le resulte a algunas personas. Pero vivimos en otra época. Es bueno cambiar. #medianaedad #madurez #crisis

Phillippe Diederich

Phillippe Diederich is a bilingual author and photographer born in the Dominican Republic and raised in Mexico City and Miami. His photography has appeared in The New York Times, Time magazine, U.S. News and World Report and other national publications. Phillippe's novels Sofrito and Playing for the Devil's Fire are both published by Cinco Puntos Press. He is the recipient of a PEN/Phyllis Naylor Working Writer Fellowship and the Editor-in-Chief of Viva Fifty!