Las abuelas y su importante rol como cuentacuentos

Las abuelas y su importante rol como cuentacuentos

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Es importante sacar tiempo para contar a nuestros hijos y nietos historias de nuestra niñez, y también historias de sus abuelos y bisabuelos. Hoy día todos estamos tan ocupados que parece imposible relajarnos con los más pequeños y dedicarles tiempo y atención, pero se puede hacer, aunque sea a ratos. A continuación, qué hacer y cómo hacerlo.

Recuerda con ellos tu infancia y la de sus padres: una forma de que conozcan mejor la historia de su familia es recordar con los nietos anécdotas de sus padres y abuelos. Puedes contarlas después de cenar, durante una tarde en familia o antes de acostarse. Trata de incluir en esas historias detalles del lugar, del clima, de las costumbres, para que de a poco los pequeños vayan conociendo ese mundo, el de sus orígenes.

Miren juntos fotos de familia: otra manera que tenemos para que los niños conozcan mejor la historia familiar es recurrir a fotos recientes y antiguas. Ahí podrán ver a sus abuelos, bisabuelos, tíos y primos tanto ahora como cuando eran más jóvenes. A través de estas fotos no solo le ponemos rostro y figura a los antepasados y familiares que están lejos sino que nos da pie para hablar de las historias de vida de cada pariente, dónde viven hoy, a qué se dedican o dedicaban, etc.

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Las abuelas y su importante rol como cuentacuentos

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Rememora el lugar donde naciste: también puedes mostrarles fotos tuyas o incluso tomadas de Internet para contarles dónde jugabas por las tardes, dónde quedaba tu escuela o a qué lugar cercano ibas a pasear o de vacaciones. Darle una “escenografía” a las historias llamará la atención de los pequeños. Si te das maña con el Google Street View, magnífico, porque podrán recorrer todos estos lugares, ver cómo están ahora, mientras tú les hablas de los recuerdos familiares asociados a esos sitios.

Cuéntales anécdotas de personajes de la familia: si les damos un montón de nombres, puede que no se  acuerden de todos, pero si los asociamos a algo curioso o singular, es más probable que recuerden quién es quién. Por ejemplo, puede haber una bisabuela que reunía cada domingo a la familia para agasajar con la mejor paella de la zona o el pastel que tentaba a todos los niños; un tío aventurero que llevaba a su perro al monte; una abuela que nos regaló ese mantel que usamos en ocasiones especiales. Dotando de personalidad a los personajes de nuestras historias, podremos despertar la curiosidad de los niños y abrirán una puerta para que les contemos más cosas de su familia.

Aprovecha las fechas especiales: en el día a día puede ser complicado encontrar un momento para reunirse en familia para hablar y contar historias. Por eso, los cumpleaños, aniversarios, Navidad, Acción de gracias y demás festividades son un buen momento para aprovechar. ¿Cómo celebrabas en tu país de origen tal o cual fiesta? ¿Qué comida típica servían nuestros abuelos en Navidad? Recordar esas costumbres en una forma de evocar el legado y las raíces familiares.

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