Desperdicié mi juventud sintiéndome vieja ¡Ya no más!

Sentirse vieja es una cuestión de actitud. Te vuelves vieja cuando pierdes el entusiasmo y dejas que un número determine lo que haces o dejas de hacer. Y esto puede pasar a cualquier edad.

Desperdicié mi juventud sintiéndome vieja ¡Ya no más!

Te pongo un ejemplo: cuando tenía 23 años, pensaba que era demasiado mayor para usar shorts y faldas. Han pasado más de dos décadas y cuando pienso en ello… ay, me siento avergonzada y furiosa. Cuando veo fotos de cómo lucía a mis 20, me doy cuenta de que realmente me veía genial. Y por supuesto, ¡joven!

Hace poco encontré en un libro algunas anotaciones que hice en aquellos años. En esas notas escondidas desde mi juventud, escribí que deseaba que llegara el día en que finalmente aprendiese a quererme a mí misma. Hoy, treinta años más tarde, me acepto tal y como soy. ¡Me ha llevado toda la vida sentirme joven!

Volvamos un momento a mi yo de 28 años: por entonces creía firmemente que era demasiado vieja para intentar cosas nuevas, como correr, bailar, volver a estudiar o mudarme de ciudad. El cambio me aterraba. No quería salir de mi zona de confort. Hoy noto lo vieja que era, aunque mi edad indicara lo contrario.

Escribir a diario es una sana costumbre, pero dejé de hacerlo hace cuatro años cuando me di cuenta de que lo único que estaba logrando era poner en papel mis miserias y pensamientos autodestructivos. Esto no hacía más que fortalecer lo negativo y darle entidad.

Hoy, rondando los 50, leo aquellas anotaciones y siento que fueron escritas por otra persona. A los 44 viví mi momento más crítico: la recesión económica me tenía paralizada y sentía que mi vida era terriblemente aburrida y solitaria. La combinación de estos problemas me llevó a sufrir depresión. Pero esos momentos oscuros también trajeron consigo una epifanía. Un día asistí a una conferencia de Wayne Dyer y me di cuenta de que no era demasiado tarde para darme una segunda oportunidad en la vida.

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Desperdicié mi juventud sintiéndome vieja ¡Ya no más!

Desde aquel momento, muchas cosas me han ayudado a sentirme joven otra vez. No puedo sino estar asombrada de todos los cambios que hice en mi vida en los últimos años.

Al principio los cambios fueron sutiles: mi oficio siempre había sido enseñar, pero de pronto apareció la oportunidad de escribir para un blog y me animé. Esto me llevó a asistir a conferencias sobre social media y así salí del cascarón. También cambié de trabajo. Luego de 17 años como profesora en una escuela de idiomas para adultos, comencé a enseñar a niños y adolescentes de una secundaria y, para mi sorpresa, ¡amé el desafío! Y me atreví a mudarme a una nueva casa tras 15 años viviendo en el mismo lugar.

También he hecho nuevos amigos y mientras escribo esto estoy sonriendo, pues ahora uso shorts, vestidos y bikinis. Mi cuerpo no es perfecto, pero soy feliz de decirte que me he unido al “club de los que no les importa un bledo”, lo cual, por cierto, es increíblemente liberador.

Pasados los 50 me siento con una seguridad que nunca antes tuve. Los jeans ceñidos ocupan buena parte de mi armario y hasta me atrevo a usar tacones altos para salir de noche. Cuando reviso mi guardarropa, opto por prendas que sean divertidas y realcen mi figura. Ya no escondo mi cuerpo como lo hacía antes.

La mediana edad me ha enseñado que nunca es demasiado tarde, que es nuestra actitud la que nos define, no nuestros años. ¡Así que mejor pensar en positivo! Sé que no soy la única que con cada cumpleaños se siente más audaz y valiente.  

Hoy celebro mi edad y todo lo que conlleva. Espero que los 50 me traigan más aprendizaje, descubrimientos y aventuras.

Nunca escondo mi edad. ¿Por qué debería hacerlo? ¡Aún estoy viva y es maravilloso! A tantos se les ha negado este privilegio. Deseo que tú también puedas descubrir el placer de tener 40, 50 y más.

¡Tú decides qué tan joven eres!

Laura Carbonell

Laura Carbonell is a bilingual and bicultural language teacher in San Francisco, the place she calls home. Born into a family of writers, she enjoys sharing her vision of empowerment and motivation online. She blogs at Onlifeandhope.com