Pensamientos y citas sobre el pasado, la juventud y la vejez

Hoy, por esas cosas que pasan, me encuentro indolente, ofuscado, confuso… y para poner las cosas peor se me ha ocurrido ver fotos antiguas, fotos de gente, como yo, que ya no existe, que se ha metamorfoseado en otras personas. La niña de dos años, chiquita y graciosa, se ha metamorfoseado en una chica muy alta de trece años. Mi madre de noventa está estupenda en esas fotografías y ya no está con nosotros. Los demás aparecen descaradamente jóvenes y apuestos. Y yo… y yo me he puesto a pensar en la juventud perdida, por esas cosas que pasan, y me he acordado de Rubén Darío, de su Canción de otoño en primavera: “Juventud, divino tesoro / ¡ya te vas para no volver! / Cuando quiero llorar no lloro… / y a veces lloro sin querer…”

Pensamientos y citas sobre el pasado, la juventud y la vejez
Foto: Pexels

Pero en realidad, sin echarla de menos, porque también la juventud, que siempre añoramos, resulta que nos trae recuerdos amargos y tristes. Que no es oro todo lo que reluce. Pero a los escritores les gusta escribir sobre ella, como Wenceslao Fernández Flórez, que dice en La casa de la lluvia: “Juventud, juventud, llorada juventud, esposa infiel de todos los hombres… Una noche saltas sigilosamente del lecho y te alejas sobre la punta de tus pies rosados…”

Esto es para gente que vive en el pasado, de los recuerdos, que siempre son buenos porque tratamos de olvidar los malos momentos, los momentos de zozobra, de tristezas. Y hacemos bien, porque lo mejor es vivir en el presente, que es la única realidad que tenemos a mano. Lo demás son filfas absurdas, como nos dice Enrique Herreros: “Antes se vivía en el pasado. Era otra equivocación. Lo que no se ha logrado de verdad y parece tan fácil es vivir en el presente.”  

No podemos cambiar ni el presente ni el futuro, pero podemos cambiar el ahora y decidir trastocar las cosas, vivir mejor, o con lentitud, como me dice Francisco Mora en su El bosque de los pensamientos: “Aprende bien y vive y envejece lento.” ¿Qué prisa hay? Ya conocemos el final de sobra y por eso deberíamos saborear lo que tenemos, con lentitud, con deleite.

Y ya de paso, en nuestro viaje por la vida, debemos conservar siempre nuestra capacidad de sorprendernos, de admirarnos del mundo que nos rodea, como sentencia José Luis García Martín: “Envejecer es perder la capacidad de admiración.” Y así, si conseguimos mantener esa capacidad de admirar todo lo que hay en derredor conseguiremos ralentizar el paso del tiempo y envejecer con lentitud porque según Julián Marías “La única manera de vivir que vale la pena es la que llamamos vivir ilusionado.”

Las fotos familiares que tanta nostalgia nos traen son sólo un espejismo, porque nuestra mente es incapaz de tan precisos recuerdos de caras y cuerpos… son irrealidades reales, quimeras de la tecnología, no de nuestra mente, producto de una engañosa memoria, porque “De la memoria sólo sube / un vago polvo y un perfume. / ¿Acaso sea la poesía?” nos explica Ida Vitale cerrando estas cavilaciones con citas de autores en lengua española para que nos ayuden a pensar, cavilar, dar vueltas a las cosas en días que, como hoy, uno se siente perdido y necesita de consejos y ánimos para ponerse en marcha otra vez.

Pero no me hagan caso, porque estamos en primavera, y es tiempo de vida, de futuro, de añoranza… y de poesía. Y con esta idea elemental me consuelo y me siento un poco menos indolente. Y un poco más orientado, como dijo mi admirado Camilo José Cela.

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El pasado no siempre fue mejor ni la juventud fue más feliz que la mediana edad o la vejez. Filósofos y escritores tienen mucho que decir al respecto. #citas #escritores #inspiración

Delfín Carbonell Basset

Delfín Carbonell is a graduate of Duquesne University and the University of Pittsburgh. He holds a Ph.D. in Philology from Madrid and has authored 35 books in both English and Spanish, published by McGraw-Hill, Barron’s, Larousse, Anaya and Serbal. He has taught at Pitt, F&M, Scranton and Murray St. University.