Cómo y por qué escribir un libro en la mediana edad

Cómo y por qué escribir un libro en la mediana edad

Siempre te ha gustado escribir y sabes que lo haces bien porque te encanta comunicarte, amas la literatura, te has leído TODO lo que había por leer y te lo han dicho muchas veces: deberías escribir un libro. Quizá incluso has ganado algún premio por tu cuento o has publicado en medios y sientes que es el momento. ¿Realmente es el momento de dar el salto y escribir ese libro que llevas guardado en el corazón y el retazos que guardas en cajones, carpetas y archivos de la computadora? ¿Por qué ahora, en la mediana edad? ¿No será un poco tarde?

Pues no. Es un momento perfecto para hacerlo, sobre todo porque, gracias a Dios, existe la opción de la auto-publicación en el caso de que no encuentres un agente literario ni una editorial que te acepte.

¿Por qué escribir un libro, finalmente, en este momento de tu vida?
Es una forma de dejar un legado a tus hijos o nietos si los tienes, y las muchas personas a las que les puede servir de inspiración y motivación la experiencia que tienes en aquello que vas a contar. Nadie nace sabiendo y es muy enriquecedor leer el testimonio de otras personas que comparten una meta común para saber cómo lo lograron, por qué cosas tuvieron que pasar y cómo se sintieron. La identificación con el otro es muy importante. De eso se trata.

No importa de qué trate tu libro, siempre y cuando sea honesto y esté bien escrito. Algo que tienes que tener en cuenta es que no todo el mundo nace para escribir, así como no todo el mundo puede ser pianista… pero si sabes que escribir es lo tuyo, ¡no lo dudes ni un instante! El escritor que llevas dentro NECESITA salir.

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Cómo y por qué escribir un libro en la mediana edad

¿Cómo escribo un libro a estas alturas?
El no haberlo hecho antes no quiere decir que no puedas o no debas hacerlo. Es verdad que muchos de los grandes de la literatura tuvieron éxito antes de los 30, pero es cierto también que hay que fijarse en escritores como Daniel Defoe, que escribió ‘Robinson Crusoe’ a los 59 años; Raymond Chandler, que fue autor de ‘El sueño eterno’ a los 51 o la maravillosa Isak Dinesen, que publicó la inolvidable ‘Memorias de África’ ya pasados los 50.

Una vez dicho esto, tienes que ponerte manos a la obra:

  • Traza un plan para tu libro. Principio, desarrollo y fin.
  • Hazte un calendario y un horario para ESCRIBIR. Nada de hacerlo en ratos libres que nunca oencontrarás, que las musas te encuentren trabajando.
  • Escribe. Lo que salga, lo que sea. Después, sé tu primer lector y elimina lo que no consideres de valor. Aunque hagas esto todos los días.
  • Cuando tengas ya un libro escrito, acude a un editor. Aunque SEAS editor, nadie puede editarse a sí mismo. Es un error de vicio. Necesitas otros ojos.
  • Acepta las sugerencias y correcciones de tu editor. No quiere decir que le permitas cambiar la esencia de tu libro, pero sí ayudarte a mejorar lo mejorable.
  • Busca un agente literario. Esto puede ser bastante complicado y laborioso. Hay muchos, no todos buenos, y los buenos no aceptan a cualquiera… pero inténtalo.
  • Manda tu libro a alguna editorial, generalmente ni los miran si no van acompañados de un agente literario, pero puede ser que seas una persona con suerte.
  • Acepta los rechazos. Son el pan nuestro de cada día de todos los escritores.
  • Y si nada de lo anterior resulta o no tienes ganas de pasar por ese trámite, puedes auto publicar en lugares como Kindle Direct Publishing, CreateSpace, Bubok o  Lulu entre otras. Solo tienes que seguir las indicaciones… ¡y estarás listo para enfrentar a tu público!
Veronique De Miguel

Veronique de Miguel es una comunicadora española licenciada en Filología inglesa. Es colaboradora en medios como VOXXI.com, About.com y Mamiverse.com y tiene su propio blog "Mujer Latina Online." Es directora de Mecenas XXI. Divide su tiempo entre escribir libros, editar, traducir y navegar las redes sociales, además de hacer entrevistas de radio cada viernes en "Ellos Mismos". Ha cumplido 45 años de vida y probado todos los estados civiles; hoy transita la vida con la experiencia necesaria como para no tomársela absolutamente en serio.