Cómo seducir con elegancia sin decir una sola palabra

Cómo seducir con elegancia sin decir una sola palabra

¿Sabes que se puede seducir sin decir una sola palabra? ¡Basta de frases manidas, malas o tan gastadas que son un cliché! La seducción tiene muchos niveles y no hace falta decir nada para que esa persona que deseas encantar caiga rendida a tus pies. ¿Cómo voy a hacer eso si ya no tengo 20 años?, me dices. Bueno, es que tampoco te hace falta tener el cuerpo más lozano, todo se trata de encanto personal y comunicación no verbal… ¿aún necesitas ayuda? ¡Te la doy!

Sonríe con ganas
Sonríe y el mundo te sonreirá. Es un hecho en más del 90% de las ocasiones. Una sonrisa franca y pícara seduce mucho más que cualquier cara misteriosa de película mala. Solo necesitas tener el valor de sonreír a esa persona en particular, lo que conlleva mucho coraje, es verdad… pero te acorta el camino hasta tu meta. Una sonrisa que no deje lugar a dudas… “Aquí estoy y te sonrío porque me gustas mucho”.

Mira con picardía
No importa que tus ojos no sean verdes como los de las publicidades. Tus hermosos y expresivos ojos son armas letales si sabes usarlos. Tienes que mirar directamente a los ojos a esa persona que quieres a tu lado. Aguanta la mirada aunque te tiemblen las piernas. Procura que sea una mirada lo suficientemente descarada como para no dejar lugar a equívocos, pero lo suficientemente velada e íntima como para seguir siendo elegante. Si tienes oportunidad de entablar conversación, mira a los ojos del otro e intercala un paseo de tu mirada por su boca para volver a subir a sus ojos.

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Cómo seducir con elegancia sin decir una sola palabra

Cuida la postura
Cuando tu mamá te decía que caminaras derecho y no encorvado, tenía razón. Dirige tu cuerpo hacia la persona que deseas y mantén una postura erguida, ¡no envarada!, con tus brazos y pies mirando en su dirección. Si están cerca, inclina levemente tu cuerpo hacia el otro pero sin ocupar su espacio íntimo y distancia de seguridad, que es algo muy molesto cuando no se desea que te invadan ese espacio personal.

Imita sus gestos
Pero con sutileza. Rascarse la nariz, fruncir el ceño, mover las manos y brazos, inclinarse, ladear la cabeza, todo es un baile de galanteo que necesita sincronización. Cuanto más parecidos son los gestos de una pareja, más interesados están el uno en el otro.

Aprovecha tu olor natural
No hablo de perfumes caros. Hablo de tu aroma, que está lleno de feromonas que el otro puede sentir aunque no se dé cuenta. ¿No te ha pasado que te has sentido irresistiblemente atraído por alguien sin saber por qué? Ahí tienes, feromonas compatibles que se encargan de la atracción entre dos personas. No las opaques con demasiado perfume pero… esto no es una excusa para no ducharse… ¡Nunca!

Usa el calor de tu cuerpo
No hay nada más íntimo que sentir el calor que desprende el cuerpo de otra persona. Hay que estar muy cerca para percibirlo y es, desde luego, una situación de intimidad que puedes procurar durante unos segundos en ocasiones como multitudes o un espacio pequeño que te obligue a acercarte mucho al otro. El calor, las feromonas, la mirada y la sonrisa ya debieran ser suficientes si el otro está interesado en ti.

No son trucos lo que te acabo de contar, son simples recursos que la naturaleza nos ha dado y que son pequeñas claves para seducir al otro. Están en nuestra memoria genética y son infalibles… si es que a la persona que deseas seducir le interesas, aunque sea, un poquito. ¡Suerte y después me cuentas! ¡A mi esposo y a mí nos funcionó muy bien! Lo primero que me impactó de él fue su mirada ¡y cuánto me erizaba la piel sentirlo cerca! ¡Es hombre de pocas palabras… pero no necesitó muchas!

Veronique De Miguel

Veronique de Miguel es una comunicadora española licenciada en Filología inglesa. Es colaboradora en medios como VOXXI.com, About.com y Mamiverse.com y tiene su propio blog "Mujer Latina Online." Es directora de Mecenas XXI. Divide su tiempo entre escribir libros, editar, traducir y navegar las redes sociales, además de hacer entrevistas de radio cada viernes en "Ellos Mismos". Ha cumplido 45 años de vida y probado todos los estados civiles; hoy transita la vida con la experiencia necesaria como para no tomársela absolutamente en serio.